Un plan distinto para grupos: escape rooms + un espacio cómodo para compartir antes y después del juego.
Para todos los gustos.
Mucho más que salas de escape.
No es una actividad. Es una experiencia.
El grupo entra en una sala y durante 60 minutos vive una historia con principio, desarrollo y final. Hay decisiones reales, tensión genuina y un desenlace que nadie puede predecir de antemano.
60 minutos. Un objetivo. Mucha presión.
Hay pistas, mecanismos físicos y un reloj que corre. La sala no espera: el grupo tiene que moverse, procesar información y tomar decisiones mientras el tiempo se va.
Esa presión es real, y es lo que hace que todo se sienta distinto.
Sin forzarlo. Simplemente ocurre.
No hace falta ningún ejercicio incómodo. El propio juego pone al grupo en situación: hay que escucharse, decidir juntos, bancarse mutuamente.
Eso pasa solo, de forma natural.
Ustedes vienen. Nosotros hacemos que funcione.
Desde que llegan hasta que se van, nuestro equipo está ahí. Presentamos la historia, acompañamos el juego y coordinamos los tiempos.
Vos organizás el evento, nosotros lo ejecutamos.
Tres salas. Mucho espacio. Hasta 36 personas.
Con tres salas completamente distintas, grupos grandes pueden dividirse y vivir experiencias diferentes al mismo tiempo.
Después, comparar lo que le pasó a cada grupo es parte del evento.
Lo que pasó adentro, sigue afuera.
Cuando termina el juego, el grupo necesita hablar. Quién resolvió qué, quién se bloqueó, quién sorprendió a todos.
El salón con mobiliario está ahí para ese momento. Es parte del evento, no un apéndice.
Pilares de la Experiencia
Algunas empresas que ya vinieron a jugar con nosotros.